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Capitulo II. El Conclave de Aurora



            La música sonaba fuerte esa noche en la discoteca, y Emma bailaba con Gustavo, mientras Esteba y Alejandro charlaba y bebían en la mesa al fondo, entonces le dijo al oído:

-Ya casi nos vamos…, tengo algo para ti- le dijo mientras sacaba de su bolsillo un collar plateado, lo puso delante de ella, que tenía una cara de sorpresa-

Frente a él, extendido de lado a lado se encontraba un hermoso collar de plata que tenía un hermoso nudo oval a un lado y de dije una plaquita de plata en forma de corazón que decía “Always in my heart”, ella estaba confundida sentía como si ya hubiese vivido eso, acaso lo había soñado…no era eso, la música estaba muy fuerte cada vez sonaba más y más duro. Su cabeza empezaba a dolerle…

-Gustavo no me siento bien – le dijo lo más fuerte que podía, pero sentía que las palabras no le salían, el pareció no escucharla, él le decía algo que ella tampoco podía oírlo.

Se dirigió donde Alejandro era su médico, él la podía ayudar, pero el dolor era cada vez más intenso, de repente había más gente en el lugar, le resultaba cada difícil abrirse camino a través de ellos, ya no aguantaba, la vista empezó a oscurecerse, cerro sus ojos, al abrirlos estaba en el cuadrilátero al frente estaba Josef que le dirigía un golpe con su mano derecha justo en su cara, recibió el golpe y callo por completo al suelo, solo escuchaba los gritos de júbilo de la multitud y la cuenta del réferi a lo lejos, apenas y podía ver la intensa luz de los reflectores sobre ella, sus ojos le ardían y su cabeza parecía estallar, trato de levantarse pero no lo logro, cerro nuevamente sus ojos.

-Tengo que levantarme y seguir- pensaba - …mi cabeza…

Al abrirlos la intensa luz ya se había atenuado un poco, entonces se dio cuenta que ya no estaba en el ring, el techo era blanco puro, trato de acostumbrar un poco la vista, sus ojos aun le ardían y su cabeza la estaba matando, poco a poco su vista se fue estabilizando, no sabía dónde estaba, era una hermosa habitación blanca con dos grandes ventanas una daba a un hermoso jardín, y la otra a una magnifica vista a un lago de un azul intenso que brillaba con el sol, tras el unas grandes montañas de un azul aun mas intenso que el del lago.

Se llevó su mano a su cabeza, y con dificultan se incorporó, toda la habitación empezó a girar a su alrededor, sintió nauseas, pero le preocupaba más por saber dónde estaba, la cama se sentía tan suave parecía una nueve con sabanas de seda blanca, al frente de esta había una hermosa cómoda de madera tallada,

-No creo que en un hospital tengan muebles así de elegantes y sobre todo de madera-pensó

Fue entonces cuando sintió unas manos en sus hombros volteo y vio una hermosa mujer, era alta y esbelta de largo y fino cabello plateado que caían sobre sus hombros, su cara era muy fina y blanca, con unos hermosos ojos grises y gentiles, unos labios finos que esbozaban la más gentil de las sonrisas y unas finas, largas y puntiagudas orejas que se asomaban por entre su cabello.

-Estoy en el cielo – pensó, fue entonces cuando cayó en cuenta todo lo que había pasado durante su vuelo y las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas, que hacían que su cabeza doliera más casi como si fuera a explotarle.

La chica suavemente le acerco un recipiente de cerámica al rostro y le dijo algo que Emma no entendió, aun así y sin saber porque, bebió el líquido transparente que contenía el frasco. Al terminarlo, inmediatamente la habitación comenzó a girar cada vez más rápido, que sintió como el líquido se devolvía, vomito a un lado de la cama, se sentía tan avergonzada con la hermosa chica que aun la miraba. Pero tan pronto termino cayo nuevamente inconsciente.

Cuando despertó nuevamente, ya su cabeza no le dolía tanto como antes, pero su cuerpo esta aun adolorido.

-Buenos días- le dijo un hombre alto con voz gruesa, él estaba sentado a un costado de su lecho

Emma se sorprendió cuando le escucho pues no se había percatado de su presencia.

Buenos días- le contesto- …disculpe me puede decir ¿dónde estoy? – le dijo mirando al hombre de larga barba y cabello ambos de un plateado opaco, sus azules ojos estaban ocultos tras los lentes y bajo unas gruesas cejas grises, de piel blanca y un rostro amable y marcado por la edad, llevaba una túnica de color azul marino oscuro atada a la cintura con una cinta color negro.

El la miro un momento con una ligera sonrisa en su rostro.

-Estas en Aurora-
- ¡¿Aurora?! – le dijo, recibiendo una afirmación con la cabeza de parte del sujeto, se quedó pensativa, no recordaba ningún lugar con ese nombre- ¿esto es un hospital? –

El hombro tomo un gran bastón con su mano derecha, casi parecía una rama gruesa de un árbol, esta estaba recostada a la pared, y apoyándose en ella se levantó y camino hasta su lado a un lado de la cama, parecía renquear de su pie derecho.

-       ¡Hospital!, si puede ser que sea uno, depende qué sea un hospital, sin embargo, la pregunta aquí es… ¿Quién eres tú?

Emma se sintió realmente confundida con las palabras del hombre…, si ese no era un hospital donde podría estar y donde estaban sus amigos, seguirían con vida después del accidente, necesito llamarlos y saber si están bien, pensó, miro a su alrededor y no vio sus cosas- ¿dónde están mis cosas? - le dijo un poco seria y algo molesta.

Con la mano derecha con la que sostenía el bastón le señalo la cómoda de madera tallada que esta frente a la cama.

-Algunas de tus cosas las podrás encontrar ahí…-Emma se levantó de un brinco de la cama y corrió a la cómoda, al acercarse pudo ver que las manijas eran pequeños botones de flores tallas en la misma madera, el marco del espejo también estaba tallado con flores al igual que las patas del mueble, este tenía cuatro gavetas dos pequeñas en la parte superior y las dos de abajo que eran más grandes e iban de extremo a extremo del mueble, era muy elegante, pese a esto no le tomo mucha importancia y empezó a buscar rápidamente en las gavetas.

- Claro que las otras están con el señor del lugar - le dijo el hombre mientras la miraba buscar entre todas las cosas.

Emma estaba indignada y confundida, mientras revolcaba los cajones en busca de su celular, acaso era eso un secuestro, entonces porque estaba en una habitación tan elegante, porque ese señor parecía tan amable y porque dejarían que tuviera aun sus cosas. Al fin lo encontró en uno de los cajones superiores más pequeños.

Estaba apagado, lo encendió y rezo para que aun tuviera batería, de pronto la típica ranita verde de kolbi se asomó en la pantalla, sonrió de felicidad, ahora iba a poder saber dónde estaba.

De pronto un hombre alto, de cabello largo, lacio y plateado, por donde sobresalían una orejas largas y puntiagudas, de contextura delgada y fuerte, reflejaba a un hombre como en sus cuarenta, piel blanca, de rostro fino y labios delgados con unos ojos azul marino, vestía lo que parecía una túnica verde pero que claramente dejaba ver un pantalón de un tono verde musgo, con un cinturón dorado y en su frente una tiara de plata.

-Veo que ya despertó- dijo con su gruesa voz mientras la miraba -Debes agradecerle a este hombre el que no se te haya aprisionado-
-Porque me iba usted a encarcelarme- le dijo de manera altanera mientras desbloqueaba el celular, digitando su código de pin.

El hombre se voltio y se dirigió a el señor mayor, sin tener el más mínimo de consideración por ser escuchado o no y le dijo:

-Te dije que no debíamos ser tan condescendiente con ella, podría ser una espía-
-Porque no le preguntas a ella si es o no una espía-
-Porque tendría yo que espiarlos si son ustedes los que me tienen aquí contra mi voluntad- les contesto, mientras se movía por toda la habitación tratando de obtener señal a internet.
-Desde cuando la víctima llega por si sola a manos de su opres… - el hombre se vio interrumpido cuando el celular de Emma empezó a sonar al recibir varios de los mensajes acumulados del whatsapp - ¡¿Qué clase de magia extraña es esa?!-

Inmediatamente la joven intento una llamada a su casa, la cual se conectó, del otro lado la voz de una mujer sonó

- ¿aló?
Inmediatamente reconoció la voz de su mamá- Mamá hola…-
- ¿aló?
- ¿Mamá me escuchas? – Le hablo más fuerte
- ¿al…- de repente la llamada se corto

Volvió a intentarlo, pero nuevamente con el mismo resultado, trato de llamar a Esteban, pero resulto ser lo mismo, ya se empezaba a poner nerviosa y ansiosa.

Se giró a ver a los dos hombres que la estudiaban detenidamente,

- ¿Dónde estoy? – les dijo alzando la voz
-Estas en Aurora- le dijo el de pelo largo
- No me refiero a eso, ¿qué país es este?, ¿Dónde, se supone, que estoy?, ¿Por qué no puedo comunicarme con nadie? – les grito
-Estas en las tierras de los elfos de la luna, el reino de Aurora- le contesto pacientemente el hombre más viejo –
-… ¡¿Elfos?! …- una vez más, Emma volvió en sí, miro al hombre de largas orejas y cabello plateado mientras recordaba todo lo que había pasado durante su viaje de regreso, su mirada se empaño, se voltio y vio su reflejo en el espejo, estaba en pie era la misma joven de 24 años piel blanca, cabello castaño oscuro largo, cara ovalada y fina con cejas gruesas pero bien definidas, ojos oscuros, de estatura pequeña y cuerpo atlético; vestía una fina bata larga blanca, miro hacia la ventana y corrió fuera de la habitación pasando violentamente por medio de los dos hombres que estaban frente a la entrada, afuera de esta estaban otros dos hombres a los que no le dio la mínima importancia, frente a la puerta de la habitación podía ver todo lo que creyó era la ciudad por medio de un baranda blanca hecho de la misma piedra de las paredes al cual se apoyó y miro era un lugar peculiar donde las casas parecían ser extensiones de los árboles que creían en el lugar y dispersas unas de otras la luz del sol seguía brillando en lo alto del cielo y las personas se paseaban de un lado para otro unos con su cabellera plateada otros con cabellos negro azabache todos con sus túnicas de diferentes colores cálidos.

Miro hacia los lados vio que donde estaba era un extenso pasillo que iba de derecha a izquierda y giraban cada uno en su respectiva dirección (derecha e izquierda respectivamente), el pequeño muro donde ella estaba recostada dividía la casa del exterior, a lo largo de esto apoyándose en grandes columnas blancas del mismo material puestas equitativamente en todo lo largo,

- ¿Dónde estoy? - pensó – ¿acaso estoy muerta?
- Bule ahí ela- dijo uno de los hombres que estaba en el umbral de la puerta de la habitación, con una voz fuerte y grave.

          Emma los volvió a mirar, aunque no entendió lo que dijo, vio que se dirigían hacia ella, instintivamente corrió hacia la derecha instintivamente, vio como la empezaban a seguir junto con los otros dos que estaban en la habitación, de pronto noto una abertura en el muro que daba a un camino que bajaba a la ciudadela y lo tomo, buscaba una salida o algo que le indicara donde estaba.

          Corría lo más rápido que podía mientras capeaba a varias personas que cruzaban el camino, varios hombres le intentaron cerrar el paso, pero ella los pudo pasar esquivándolos y lanzándolos a los lados por medio de agiles movimientos, iba de un lado a otro, miraba para un lado y para otro, sin obtener respuesta. Sin sentirse tranquila, paso por un grupo de niños que jugaban ellos también hablaban una lengua que no entendía, paso por entre un grupo de mujeres las cuales golpeo y boto sin querer, ya empezaba a cansarse, cuando se dio cuenta que ya no había más casas y los arboles solo seguían y seguía no había más personas hablando aquel idioma extraño.

Fue entonces que se dio cuenta que no tenía caso seguir corriendo, ¿a dónde iba exactamente?, no sabía dónde estaba, siguió corriendo, recordó que aún tenía su celular en su mano izquierda y activo el sistema de posicionamiento global (gps), siguió corriendo por un sendero sin importarle sus pies descalzos, trataba de esquivar las ramas y piedras que podía ver pero muchos otros le rasparon los pies o maltrataron, pero conforme avanzaba el bosque empezaba a clarear más y los arboles a dispersarse cada vez más.

Cuando ya sintió que sus fuerzas mermaban se encontró frente a una inmensa planicie que iba de lado a lado, hasta donde la vista podía alcanzar, cayo de rodillas agotada, reviso su celular como última esperanza entro a la aplicación waze pero este buscaba sin respuesta hasta que tiro un error, con la cabeza gacha las lágrimas empezaron a precipitarse sin parar por sus mejillas.

Los cuatro hombres de antes, la alcanzaron, seguidos de otros dos equipados con esplendidas armaduras completas de plata finamente talladas y largas lanzas, sus rostros estaban cubiertos con finos cascos de plata, el hombre viejo de gafas se adelantó y la miro

-       A hae hase  bemigo elaxa  – le dijo suavemente

Emma levanto la cabeza las lágrimas brotaban descontroladamente y apenas pudo ver al hombre que estaba agachado al frente de ella, trato de entender lo que le acababa de decir sin conseguir nada, ella negó con la cabeza ya que las palabras no le salían y en cambio articular sonidos de dolor y suspiros.

El hombre la miro un instante, ella sentía como si le estuviera leyendo la mente o tal vez solo se complacía con su dolor, sin embargo, le puso su mano derecha en la cabeza y la joven cayo dormida nuevamente.

Por tercera vez, Emma despertó nuevamente en la misma habitación, y se incorporó, en su cabeza aún seguían corriendo las imágenes del accidente y las lágrimas empezaron a brotan de sus mejillas nuevamente

- ¿Qué se supone que deba hacer ahora? – pensaba- ¿será que estoy muerta?, ¿mamá? - la imagen de su madre y su familia llorando su muerte la perturbaba, así como la de sus seres más cercanos y queridos - … ¿Gustavo?, acaso ya no los volveré a ver

De repente sintió la calidez de una mano en su cabeza, Emma se sobre salto y miro hacia el lado, ahí estaba la mujer que vio la primera vez consiente en ese lugar, su mirada seguía siendo suave y tierna como la de una madre.

-No temas pequeña- le dijo con ternura y compasión
-A qué… le debo… de temer…si ya no tengo nada- le contesto entre sollozos.
-Siempre hay algo- le dijo mientras le entregaba el collar que le había dado Gustavo-

Emma tomo el collar sorprendida era como si ella conociera el valor sentimental que aquel objeto tenía para ella,

-Tal vez, tenga razón…- pensó mientras veía el dije, suspiro profundamente y se calmó un poco
-Todas tus cosas están en la habitación, por favor, arréglate para la audiencia que esta pronta a empezar- le dijo la mujer mientras salía de la habitación.

Ahora estaba sola en el cuarto, parecía tan grande ahora miro una maleta azul al lado del armario, era la suya y del otro lado del armario había otra maleta roja que no reconoció, pero no le dio importancia. Sobre el armario había un bol blanco y un pichel también blanco, cerca de ambos una toalla blanca.

Se miró al espejo seguía siendo la misma, pero sus ojos estaban rojos al igual que su nariz, cosa que era común en ella cuando lloraba. Sin darle mucha importancia a su aspecto desalineado, se levantó, se lavó los brazos y cara en el bol, se vistió con un jean y una camisa de botones y manga larga negra, se puso zapatos negros de vestir con un tacón de 5cm, se amarro el cabello en una cola alta se puso un poco de base y polvos en el rostro, y salió de la habitación.

Fuera la esperaban uno guarda vestido completamente con una armadura y casco de plata finamente tallada con una capa larga azul y en su mano derecha una gran lanza.

-Por aquí- le dijo el hombre alto de cabellos plateados
-Si- contesto ella

Caminaron por el pasillo pasaron el camino que daba a la ciudad y doblaron a la derecha, siguieron el pasillo hasta que la esquina se abría dándole pasa a un camino que se adentraba en el bosque el cual tomaron, en el transcurso Emma noto pequeñas luces celestes que brillaban entre los árboles y plantas

-       ¿Qué es eso? - le pregunto al soldado sin obtener respuesta

A los pocos minutos pasaron un arco de piedra formado por dos estatuas en forma de elfos alados con largas túnicas y de sus cinturones colgaban hermosas espadas talladas sin funda, vestían largas capas y de su mano derecha sostenían largas lanzas que se cruzaban en lo alto y de su mano izquierda unos hermosos faroles que en ese momento se encontraban apagados, al pasar por el frente de estas la joven pudo notar que sus pies, q sobresalían de lo que era la túnica, estaban descalzos.

Al cruzar el portal, el bosque se abría formando un circulo perfecto, cubierto de césped, en el centro había una pequeña mesa de piedra y alrededor de esta, varias sillas de piedra con un respaldar bastante alto dos de estas eran más grandes y estaban sobre una pequeña tarima al lado de cada una, se levantaban una estatua como la de la entrada, pero sus lanzas estaban apoyadas en el suelo y apuntaban al cielo.

Eran alrededor de 20 sillas, y varias de ellas, las más cercanas a las más grandes, estaban ocupadas, sobre todo las que ella tenía al frente. En una de ellas estaba el hombre viejo que vio en su habitación.

Al acercarse al círculo se detuvo, noto más personas ocupando las sillas que estaba de espalda a la entrada, pero su custodio la empujo en cuanto ella se detuvo para que siguiera caminando paso al frente de los invitados, primero vio al señor mayor con que hablo la primera vez que despertó, a la izquierda de él, sentado en la otra silla estaba otro hombre que le parecía familiar tenía el pelo negro corto que le caía en el rostro por lo que no pudo verle los ojos, tenía rasgos bruscos y piel blanca que vestía de negro y a otro hombre de piel morena, de cabello oscuro canoso, de rasgos bruscos, con ojos verdes y gastados vestía de azul.

Cuando Emma miro a su izquierda se asustó al ver dos criaturas con alas membranosas de llamativos colores, sus rostros eran finos (uno más que el otro) y grisáceos, con ojos grandes amarillos, uno tenía el cabello corto amarillo y el otro largo y del mismo color, vestían atuendos de color verde limón, a la izquierda de estos, ocupando otra de las sillas había una persona pequeña, pero de contextura gruesa con una barba larga y cabello largo castaño y ojos color miel de contextura gruesa vestía de gris al igual que el que estaba sentando a su izquierda solo que este tenía tanto el cabello como su barba grises.

El guarda se detuvo justo delante de la mesa de piedra que estaba justo en el centro, ella miro nuevamente al viejo, se sentía más tranquila y segura sabiendo que él estaba ahí (sin saber porque), él inclino su cabeza afirmativamente sin apartarle la mirada, ella camino al lado del guarda y se voltio para quedar frente a la tarima en donde se encontraba sentado el otro hombre de cabello plateado y a su lado la mujer que la había ayudado antes.

El hombre se levantó y se dirigió a todos los presentes

-       Demos inicio, una vez más a esta reunión, esperemos que esta vez no haya interrupciones -dijo de manera sarcástica mirándola con cierto desprecio en su mirada – Procederemos primero con la querella de esta joven – Dicho esto empezó a murmurar cosas que Emma no alcanzo a escuchar
-        
-       ¿Que…rella? – dijo, sin entender lo que estaba pasando, de repente, empezó a sentir como algo áspero empezaba a subir por sus pies, por reflejo trato de levanto uno, pero esta estaba atado al suelo, al inclinarse a ver vio como unas lianas que brotaban del suelo y le sujetaron sus manos, tanto sus pies como brazos quedaron inmóviles sujetos con fuerza al suelo no podía correr ni levantar los brazos - ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? – grito
-       Hemos decidido tomar ciertas medidas de seguridad hasta que comprobemos que dices la verdad

La joven miro a todos los presentes todos la miraban seriamente y orgullosamente, como si hubiese cometido un crimen imperdonable, sintió rabia, sentía que ardía por dentro al ver la injusticia que cometían con ella, miro al suelo, cerro sus ojos, se colocó erguida y respiro profundamente, sostuvo el aire por un momento y después exhalo muy despacio.

-       ¿Cuál es tu nombre? – le pregunto el hombre
-       …Emma María Rodríguez Alfaro – respondió al sentirse mejor después de hacer el ejercicio un par de veces.
-       ¿Cuantos años tienes?
-       24
-       ¿De dónde eres?
-       De Costa Rica
-       ¿Dónde queda eso?
-       En América Central – dicho esto el hombre del frente se le quedo mirando como buscando en su rostro algún indicio que le indicara que estuviera mintiendo, mientras el resto de los presentes se miraron entre sí y empezaron a murmurar cosas que ella no pudo escuchar bien.
-       ¿Qué idioma es el que hablas?
-       ¡¿…español?!- Respondió extrañada por la pregunta
-       ¡español! … nunca antes se había escuchado ese dialecto en estas tierras.

Emma no podía creer lo que escuchaba, pese que entendió perfectamente lo que el sujeto decía, pudo percibir claramente que decía “¡¿español?! … No atese había sekuhabo e setasetierase e bialeto”.

- ¿Qué clase de magia utilizas para que todos podamos entender lo que nos dices? ¿Y dónde aprendiste el idioma de los elfos de la luna, para que puedas entendernos a todos?

La joven se quedó paralizada sin saber cómo responder a esa pregunta

- ¡eh!... Bueno, yo… ¡¿magia?!, no sé de qué me está hablando– contesto- No sabría decirle como es que esto pasa- la verdad le pareció un alivio ver que tanto ellos como ella podían hablar perfectamente ya que la situación hubiese sido aún más complicada para ella si no fuese así.

El hombre la miro molesto por su respuesta, levanto su mano derecha y de repente apareció otro guarda vestido de la misma manera como el que estaba al lado de Emma, llevaba una caja se detuvo al lado del hombre y este la abrió y de ella saco su katana

-       ¿Cómo es que una joven como tu anda esto consigo y sin la compañía de un hombre?
-       ¡eh!... – la chica no podía creer lo que escuchaba, se sintió molesta por la pregunta – soy una mujer libre como cualquier otra, no necesito de la compañía de un hombre para ir donde sea que desee, y en cuanto a mi katana soy artista marcial, una deportista y campeona de la Mixed Martial Arts Extrem.
-       Eso mismo explicaría estos otros instrumentos punzo cortantes que encontramos - le dijo enseñándole los sais, shuriken y demás objetos que su maestro le había dado
-       Exacto
-       Si es así como dices porque todos carecen de filo, de que sirve un arma sin filo.
-       Es porque en los encuentros no se busca matar a tu contrincante, pese a ser algo muy peligroso, se busca tener al menos la posibilidad de obtener atención médica, es más posible que una persona se salve de un fuerte golpe dado en una zona no vital que una cortada muy profunda que comprometa algún órgano.
-       …No tiene ningún sentido, ¿Exactamente a qué has venido?, crees que alguno de los presentes aquí creerá todo lo que has dicho
-       …Usted cree que vendría por voluntad propia a este lugar dejando atrás todo lo que es importante para mí, todos lo que he logrado, para ser tratada como una criminal, de verdad cree que me importa si me creen o no, yo solo quiero regresar a mi casa, con mi familia.
-       Si me permite Rey Bisuro – dijo el hombre de viejo de lentes, refiriéndose al que dirigía la reunión

Emma se sorprendió al saber que el sujeto era “Rey”, - con razón tan impertinente- pensó

-       Por supuesto- le contesto
-       Muchas gracias – le dijo al Rey, mientras este se volvía a tomar lugar en su trono -Creo que aún no hemos tenido una presentación apropiada, mi nombre el Miltrán, es un placer conocerte Emma María Rodríguez Alfaro.
-       El placer es mío, por favor llámeme Emma.
-       Gracias Emma, dime si es cierto que eres de esta tierra… Costa Rica… ¿cómo llegaste aquí? Y ¿cómo conocías la existencia de este lugar?
-     No sé cómo llegué aquí, cuando desperté estaba en esa habitación, y tampoco había escuchado hablar de Aurora antes- nuevamente se escucharon pequeños murmullos de los presentes – De hecho, lo último que recuerdo antes de despertar es…- dijo en voz baja, miro a su alrededor antes de continuar, todos estaban prestándole atención así que continuo – había viajado miles de kilómetros para poder estar en una competición, al terminar esta regresábamos de nuevo a casa en avión, este empezó a agitar
-       Disculpa, - dijo una voz suave de mujer a su derecha- ¿Qué es un avión?
-    ¡Ah! Si disculpa, - dijo mirando al ser alado de cabello largo – un avión es una gran maquina voladora capaz de transportar muchas personas y cosas, distancias muy grandes- hiso una pausa hasta que la mujer le indico que continuar- Continuando, el avión se empezó a agitar y de repente este se partió dejando entrar las ráfagas de viento que la altura genera, mucha gente salió disparada fuera del avión, yo junto a muchos estos… no sé, porque estoy aquí…se supone… que debí de haber muerto, en ese momento- termino diciendo con lágrimas en sus ojos, las cuales trato de ocultar inclinando su cabeza tratando de cubrir sus ojos con el flequillo.
-       De dónde vienes las mujeres suelen vestir así, ¿de esa manera? - dijo la misma mujer alada
-       Si – respondió Emma
-       Creo que ya tenemos suficiente para tomar la decisión, no lo cree así su majestad
-   Tiene usted la razón Miltran, así podremos proseguir con el otro tema que dejamos pendiente, por favor, guía a la joven a su habitación- le indico al guarda que estaba al lado de Emma, la joven sintió nuevamente como algo áspero le bajaba por la pierna y brazos, dejándole adoloridos ambos por los que se froto las muñecas un poco

El guarda la empujo para que caminara, el lugar quedo en silencio mientras ella salía, nuevamente tomaron el mismo camino por el que habían llegado, hasta que se vio nuevamente en la misma habitación, el guarda se detuvo en la entrada y se quedó ahí.

Ella entro y se sentó en la cama mirando la ventana, mirando la hermosa vista como brillaba el agua del lago con la luz del sol y las montañas azules a lo lejos, era realmente hermoso, pero ni la tranquilidad y la belleza de la vista podía calmar su angustiado corazón, ¿Ahora qué? se preguntaba, ¿este será mi nuevo hogar?, y para peores, ya empecé mal… se dijo mientras suspiraba.

-       ¿Gustavo?... quisiera que estuvieras aquí, conmigo – se dijo – Justo pasa esto cuando ya las cosas se estaban dando entre tú y yo…


Nota del Autor:
    Hola a todos, disculpen la tardanza con esta nueva entrega, no esperaba durar tanto, pero es que si esta muy cargada de detalles que me llevaron mucho tiempo, y tambien tuve varios improvistos personales que no me dejaron entrar de lleno en la elavoración de este. Espero no tener el mismo contratiempo para el tercer capitulo y poder publicar este lo mas pronto posible.
     Sin mas, espero que les haya gustado este capitulo me esforce mucho jeje, recuerden dejar sus comentarios aunque sea para decirme "Que cosa mas fea", jaja, se les agradecera mucho y el fin es mejorar dia a dia.
      Saludos,

              R.V. Tear

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