La música sonaba fuerte
esa noche en la discoteca, y Emma bailaba con Gustavo, mientras Esteba y
Alejandro charlaba y bebían en la mesa al fondo, entonces le dijo al oído:
-Ya
casi nos vamos…, tengo algo para ti- le dijo mientras sacaba de su bolsillo un
collar plateado, lo puso delante de ella, que tenía una cara de sorpresa-
Frente a él, extendido de
lado a lado se encontraba un hermoso collar de plata que tenía un hermoso nudo
oval a un lado y de dije una plaquita de plata en forma de corazón que decía “Always in my heart”, ella estaba
confundida sentía como si ya hubiese vivido eso, acaso lo había soñado…no era
eso, la música estaba muy fuerte cada vez sonaba más y más duro. Su cabeza
empezaba a dolerle…
-Gustavo no me siento
bien – le dijo lo más fuerte que podía, pero sentía que las palabras no le
salían, el pareció no escucharla, él le decía algo que ella tampoco podía oírlo.
Se dirigió donde
Alejandro era su médico, él la podía ayudar, pero el dolor era cada vez más
intenso, de repente había más gente en el lugar, le resultaba cada difícil
abrirse camino a través de ellos, ya no aguantaba, la vista empezó a
oscurecerse, cerro sus ojos, al abrirlos estaba en el cuadrilátero al frente
estaba Josef que le dirigía un golpe con su mano derecha justo en su cara,
recibió el golpe y callo por completo al suelo, solo escuchaba los gritos de
júbilo de la multitud y la cuenta del réferi a lo lejos, apenas y podía ver la
intensa luz de los reflectores sobre ella, sus ojos le ardían y su cabeza
parecía estallar, trato de levantarse pero no lo logro, cerro nuevamente sus
ojos.
-Tengo que levantarme y
seguir- pensaba - …mi cabeza…
Al abrirlos la intensa
luz ya se había atenuado un poco, entonces se dio cuenta que ya no estaba en el
ring, el techo era blanco puro, trato de acostumbrar un poco la vista, sus ojos
aun le ardían y su cabeza la estaba matando, poco a poco su vista se fue
estabilizando, no sabía dónde estaba, era una hermosa habitación blanca con dos
grandes ventanas una daba a un hermoso jardín, y la otra a una magnifica vista
a un lago de un azul intenso que brillaba con el sol, tras el unas grandes
montañas de un azul aun mas intenso que el del lago.
Se llevó su mano a su
cabeza, y con dificultan se incorporó, toda la habitación empezó a girar a su
alrededor, sintió nauseas, pero le preocupaba más por saber dónde estaba, la
cama se sentía tan suave parecía una nueve con sabanas de seda blanca, al
frente de esta había una hermosa cómoda de madera tallada,
-No creo que en un
hospital tengan muebles así de elegantes y sobre todo de madera-pensó
Fue entonces cuando
sintió unas manos en sus hombros volteo y vio una hermosa mujer, era alta y
esbelta de largo y fino cabello plateado que caían sobre sus hombros, su cara
era muy fina y blanca, con unos hermosos ojos grises y gentiles, unos labios
finos que esbozaban la más gentil de las sonrisas y unas finas, largas y
puntiagudas orejas que se asomaban por entre su cabello.
-Estoy en el cielo –
pensó, fue entonces cuando cayó en cuenta todo lo que había pasado durante su
vuelo y las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas, que hacían que su
cabeza doliera más casi como si fuera a explotarle.
La chica suavemente le
acerco un recipiente de cerámica al rostro y le dijo algo que Emma no entendió,
aun así y sin saber porque, bebió el líquido transparente que contenía el
frasco. Al terminarlo, inmediatamente la habitación comenzó a girar cada vez
más rápido, que sintió como el líquido se devolvía, vomito a un lado de la
cama, se sentía tan avergonzada con la hermosa chica que aun la miraba. Pero tan
pronto termino cayo nuevamente inconsciente.
Cuando despertó
nuevamente, ya su cabeza no le dolía tanto como antes, pero su cuerpo esta aun
adolorido.
-Buenos días- le dijo un
hombre alto con voz gruesa, él estaba sentado a un costado de su lecho
Emma se sorprendió cuando
le escucho pues no se había percatado de su presencia.
Buenos días- le contesto-
…disculpe me puede decir ¿dónde estoy? – le dijo mirando al hombre de larga
barba y cabello ambos de un plateado opaco, sus azules ojos estaban ocultos
tras los lentes y bajo unas gruesas cejas grises, de piel blanca y un rostro
amable y marcado por la edad, llevaba una túnica de color azul marino oscuro
atada a la cintura con una cinta color negro.
El la miro un momento con
una ligera sonrisa en su rostro.
-Estas en Aurora-
- ¡¿Aurora?! – le dijo,
recibiendo una afirmación con la cabeza de parte del sujeto, se quedó
pensativa, no recordaba ningún lugar con ese nombre- ¿esto es un hospital? –
El hombro tomo un gran
bastón con su mano derecha, casi parecía una rama gruesa de un árbol, esta
estaba recostada a la pared, y apoyándose en ella se levantó y camino hasta su
lado a un lado de la cama, parecía renquear de su pie derecho.
- ¡Hospital!, si puede ser que sea uno,
depende qué sea un hospital, sin embargo, la pregunta aquí es… ¿Quién eres tú?
Emma se sintió realmente
confundida con las palabras del hombre…, si ese no era un hospital donde podría
estar y donde estaban sus amigos, seguirían con vida después del accidente,
necesito llamarlos y saber si están bien, pensó, miro a su alrededor y no vio
sus cosas- ¿dónde están mis cosas? - le dijo un poco seria y algo molesta.
Con la mano derecha con
la que sostenía el bastón le señalo la cómoda de madera tallada que esta frente
a la cama.
-Algunas de tus cosas las
podrás encontrar ahí…-Emma se levantó de un brinco de la cama y corrió a la
cómoda, al acercarse pudo ver que las manijas eran pequeños botones de flores
tallas en la misma madera, el marco del espejo también estaba tallado con
flores al igual que las patas del mueble, este tenía cuatro gavetas dos
pequeñas en la parte superior y las dos de abajo que eran más grandes e iban de
extremo a extremo del mueble, era muy elegante, pese a esto no le tomo mucha
importancia y empezó a buscar rápidamente en las gavetas.
- Claro que las otras
están con el señor del lugar - le dijo el hombre mientras la miraba buscar
entre todas las cosas.
Emma estaba indignada y
confundida, mientras revolcaba los cajones en busca de su celular, acaso era
eso un secuestro, entonces porque estaba en una habitación tan elegante, porque
ese señor parecía tan amable y porque dejarían que tuviera aun sus cosas. Al
fin lo encontró en uno de los cajones superiores más pequeños.
Estaba apagado, lo
encendió y rezo para que aun tuviera batería, de pronto la típica ranita verde
de kolbi se asomó en la pantalla, sonrió de felicidad, ahora iba a poder saber
dónde estaba.
De pronto un hombre alto,
de cabello largo, lacio y plateado, por donde sobresalían una orejas largas y
puntiagudas, de contextura delgada y fuerte, reflejaba a un hombre como en sus
cuarenta, piel blanca, de rostro fino y labios delgados con unos ojos azul
marino, vestía lo que parecía una túnica verde pero que claramente dejaba ver
un pantalón de un tono verde musgo, con un cinturón dorado y en su frente una
tiara de plata.
-Veo que ya despertó-
dijo con su gruesa voz mientras la miraba -Debes agradecerle a este hombre el
que no se te haya aprisionado-
-Porque me iba usted a
encarcelarme- le dijo de manera altanera mientras desbloqueaba el celular,
digitando su código de pin.
El hombre se voltio y se
dirigió a el señor mayor, sin tener el más mínimo de consideración por ser
escuchado o no y le dijo:
-Te dije que no debíamos
ser tan condescendiente con ella, podría ser una espía-
-Porque no le preguntas a
ella si es o no una espía-
-Porque tendría yo que
espiarlos si son ustedes los que me tienen aquí contra mi voluntad- les
contesto, mientras se movía por toda la habitación tratando de obtener señal a
internet.
-Desde cuando la víctima
llega por si sola a manos de su opres… - el hombre se vio interrumpido cuando
el celular de Emma empezó a sonar al recibir varios de los mensajes acumulados
del whatsapp - ¡¿Qué clase de magia extraña es esa?!-
Inmediatamente la joven
intento una llamada a su casa, la cual se conectó, del otro lado la voz de una
mujer sonó
- ¿aló?
Inmediatamente reconoció
la voz de su mamá- Mamá hola…-
- ¿aló?
- ¿Mamá me escuchas? – Le
hablo más fuerte
- ¿al…- de repente la
llamada se corto
Volvió a intentarlo, pero
nuevamente con el mismo resultado, trato de llamar a Esteban, pero resulto ser
lo mismo, ya se empezaba a poner nerviosa y ansiosa.
Se giró a ver a los dos
hombres que la estudiaban detenidamente,
- ¿Dónde estoy? – les
dijo alzando la voz
-Estas en Aurora- le dijo
el de pelo largo
- No me refiero a eso,
¿qué país es este?, ¿Dónde, se supone, que estoy?, ¿Por qué no puedo
comunicarme con nadie? – les grito
-Estas en las tierras de
los elfos de la luna, el reino de Aurora- le contesto pacientemente el hombre
más viejo –
-… ¡¿Elfos?! …- una vez
más, Emma volvió en sí, miro al hombre de largas orejas y cabello plateado
mientras recordaba todo lo que había pasado durante su viaje de regreso, su
mirada se empaño, se voltio y vio su reflejo en el espejo, estaba en pie era la
misma joven de 24 años piel blanca, cabello castaño oscuro largo, cara ovalada
y fina con cejas gruesas pero bien definidas, ojos oscuros, de estatura pequeña
y cuerpo atlético; vestía una fina bata larga blanca, miro hacia la ventana y
corrió fuera de la habitación pasando violentamente por medio de los dos
hombres que estaban frente a la entrada, afuera de esta estaban otros dos hombres a
los que no le dio la mínima importancia, frente a la puerta de la habitación
podía ver todo lo que creyó era la ciudad por medio de un baranda blanca hecho
de la misma piedra de las paredes al cual se apoyó y miro era un lugar peculiar
donde las casas parecían ser extensiones de los árboles que creían en el lugar
y dispersas unas de otras la luz del sol seguía brillando en lo alto del cielo
y las personas se paseaban de un lado para otro unos con su cabellera plateada otros
con cabellos negro azabache todos con sus túnicas de diferentes colores cálidos.
Miro hacia los lados vio
que donde estaba era un extenso pasillo que iba de derecha a izquierda y
giraban cada uno en su respectiva dirección (derecha e izquierda
respectivamente), el pequeño muro donde ella estaba recostada dividía la casa
del exterior, a lo largo de esto apoyándose en grandes columnas blancas del
mismo material puestas equitativamente en todo lo largo,
- ¿Dónde estoy? - pensó –
¿acaso estoy muerta?
- Bule ahí ela- dijo uno de los hombres que estaba
en el umbral de la puerta de la habitación, con una voz fuerte y grave.
Emma
los volvió a mirar, aunque no entendió lo que dijo, vio que se dirigían hacia
ella, instintivamente corrió hacia la derecha instintivamente, vio como la
empezaban a seguir junto con los otros dos que estaban en la habitación, de
pronto noto una abertura en el muro que daba a un camino que bajaba a la ciudadela
y lo tomo, buscaba una salida o algo que le indicara donde estaba.
Corría
lo más rápido que podía mientras capeaba a varias personas que cruzaban el
camino, varios hombres le intentaron cerrar el paso, pero ella los pudo pasar
esquivándolos y lanzándolos a los lados por medio de agiles movimientos, iba de
un lado a otro, miraba para un lado y para otro, sin obtener respuesta. Sin
sentirse tranquila, paso por un grupo de niños que jugaban ellos también
hablaban una lengua que no entendía, paso por entre un grupo de mujeres las
cuales golpeo y boto sin querer, ya empezaba a cansarse, cuando se dio cuenta
que ya no había más casas y los arboles solo seguían y seguía no había más
personas hablando aquel idioma extraño.
Fue entonces que se dio
cuenta que no tenía caso seguir corriendo, ¿a dónde iba exactamente?, no sabía
dónde estaba, siguió corriendo, recordó que aún tenía su celular en su mano
izquierda y activo el sistema de posicionamiento global (gps), siguió corriendo
por un sendero sin importarle sus pies descalzos, trataba de esquivar las ramas
y piedras que podía ver pero muchos otros le rasparon los pies o maltrataron,
pero conforme avanzaba el bosque empezaba a clarear más y los arboles a
dispersarse cada vez más.
Cuando ya sintió que sus
fuerzas mermaban se encontró frente a una inmensa planicie que iba de lado a
lado, hasta donde la vista podía alcanzar, cayo de rodillas agotada, reviso su
celular como última esperanza entro a la aplicación waze pero este buscaba sin respuesta hasta que tiro un error, con
la cabeza gacha las lágrimas empezaron a precipitarse sin parar por sus
mejillas.
Los cuatro hombres de
antes, la alcanzaron, seguidos de otros dos equipados con esplendidas armaduras
completas de plata finamente talladas y largas lanzas, sus rostros estaban
cubiertos con finos cascos de plata, el hombre viejo de gafas se adelantó y la
miro
- A hae hase bemigo elaxa – le dijo suavemente
Emma levanto la cabeza
las lágrimas brotaban descontroladamente y apenas pudo ver al hombre que estaba
agachado al frente de ella, trato de entender lo que le acababa de decir sin
conseguir nada, ella negó con la cabeza ya que las palabras no le salían y en
cambio articular sonidos de dolor y suspiros.
El hombre la miro un
instante, ella sentía como si le estuviera leyendo la mente o tal vez solo se complacía
con su dolor, sin embargo, le puso su mano derecha en la cabeza y la joven cayo
dormida nuevamente.
Por tercera vez, Emma
despertó nuevamente en la misma habitación, y se incorporó, en su cabeza aún seguían
corriendo las imágenes del accidente y las lágrimas empezaron a brotan de sus
mejillas nuevamente
- ¿Qué se supone que deba
hacer ahora? – pensaba- ¿será que estoy muerta?, ¿mamá? - la imagen de su madre
y su familia llorando su muerte la perturbaba, así como la de sus seres más
cercanos y queridos - … ¿Gustavo?, acaso ya no los volveré a ver
De repente sintió la
calidez de una mano en su cabeza, Emma se sobre salto y miro hacia el lado, ahí
estaba la mujer que vio la primera vez consiente en ese lugar, su mirada seguía
siendo suave y tierna como la de una madre.
-No temas pequeña- le
dijo con ternura y compasión
-A qué… le debo… de temer…si
ya no tengo nada- le contesto entre sollozos.
-Siempre hay algo- le
dijo mientras le entregaba el collar que le había dado Gustavo-
Emma tomo el collar
sorprendida era como si ella conociera el valor sentimental que aquel objeto
tenía para ella,
-Tal vez, tenga razón…-
pensó mientras veía el dije, suspiro profundamente y se calmó un poco
-Todas tus cosas están en
la habitación, por favor, arréglate para la audiencia que esta pronta a
empezar- le dijo la mujer mientras salía de la habitación.
Ahora estaba sola en el
cuarto, parecía tan grande ahora miro una maleta azul al lado del armario, era
la suya y del otro lado del armario había otra maleta roja que no reconoció,
pero no le dio importancia. Sobre el armario había un bol blanco y un pichel
también blanco, cerca de ambos una toalla blanca.
Se miró al espejo seguía
siendo la misma, pero sus ojos estaban rojos al igual que su nariz, cosa que era
común en ella cuando lloraba. Sin darle mucha importancia a su aspecto
desalineado, se levantó, se lavó los brazos y cara en el bol, se vistió con un
jean y una camisa de botones y manga larga negra, se puso zapatos negros de
vestir con un tacón de 5cm, se amarro el cabello en una cola alta se puso un
poco de base y polvos en el rostro, y salió de la habitación.
Fuera la esperaban uno
guarda vestido completamente con una armadura y casco de plata finamente
tallada con una capa larga azul y en su mano derecha una gran lanza.
-Por aquí- le dijo el
hombre alto de cabellos plateados
-Si- contesto ella
Caminaron por el pasillo
pasaron el camino que daba a la ciudad y doblaron a la derecha, siguieron el pasillo
hasta que la esquina se abría dándole pasa a un camino que se adentraba en el
bosque el cual tomaron, en el transcurso Emma noto pequeñas luces celestes que
brillaban entre los árboles y plantas
- ¿Qué es eso? - le pregunto al soldado
sin obtener respuesta
A los pocos minutos
pasaron un arco de piedra formado por dos estatuas en forma de elfos alados con
largas túnicas y de sus cinturones colgaban hermosas espadas talladas sin
funda, vestían largas capas y de su mano derecha sostenían largas lanzas que se
cruzaban en lo alto y de su mano izquierda unos hermosos faroles que en ese
momento se encontraban apagados, al pasar por el frente de estas la joven pudo
notar que sus pies, q sobresalían de lo que era la túnica, estaban descalzos.
Al cruzar el portal, el
bosque se abría formando un circulo perfecto, cubierto de césped, en el centro
había una pequeña mesa de piedra y alrededor de esta, varias sillas de piedra
con un respaldar bastante alto dos de estas eran más grandes y estaban sobre
una pequeña tarima al lado de cada una, se levantaban una estatua como la de la
entrada, pero sus lanzas estaban apoyadas en el suelo y apuntaban al cielo.
Eran alrededor de 20
sillas, y varias de ellas, las más cercanas a las más grandes, estaban
ocupadas, sobre todo las que ella tenía al frente. En una de ellas estaba el
hombre viejo que vio en su habitación.
Al acercarse al círculo
se detuvo, noto más personas ocupando las sillas que estaba de espalda a la
entrada, pero su custodio la empujo en cuanto ella se detuvo para que siguiera
caminando paso al frente de los invitados, primero vio al señor mayor con que
hablo la primera vez que despertó, a la izquierda de él, sentado en la otra
silla estaba otro hombre que le parecía familiar tenía el pelo negro corto que
le caía en el rostro por lo que no pudo verle los ojos, tenía rasgos bruscos y
piel blanca que vestía de negro y a otro hombre de piel morena, de cabello oscuro
canoso, de rasgos bruscos, con ojos verdes y gastados vestía de azul.
Cuando Emma miro a su
izquierda se asustó al ver dos criaturas con alas membranosas de llamativos
colores, sus rostros eran finos (uno más que el otro) y grisáceos, con ojos
grandes amarillos, uno tenía el cabello corto amarillo y el otro largo y del
mismo color, vestían atuendos de color verde limón, a la izquierda de estos,
ocupando otra de las sillas había una persona pequeña, pero de contextura
gruesa con una barba larga y cabello largo castaño y ojos color miel de
contextura gruesa vestía de gris al igual que el que estaba sentando a su
izquierda solo que este tenía tanto el cabello como su barba grises.
El guarda se detuvo justo
delante de la mesa de piedra que estaba justo en el centro, ella miro
nuevamente al viejo, se sentía más tranquila y segura sabiendo que él estaba
ahí (sin saber porque), él inclino su cabeza afirmativamente sin apartarle la
mirada, ella camino al lado del guarda y se voltio para quedar frente a la
tarima en donde se encontraba sentado el otro hombre de cabello plateado y a su
lado la mujer que la había ayudado antes.
El hombre se levantó y se
dirigió a todos los presentes
- Demos inicio, una vez más a esta reunión,
esperemos que esta vez no haya interrupciones -dijo de manera sarcástica mirándola
con cierto desprecio en su mirada – Procederemos primero con la querella de
esta joven – Dicho esto empezó a murmurar cosas que Emma no alcanzo a escuchar
-
- ¿Que…rella? – dijo, sin entender lo
que estaba pasando, de repente, empezó a sentir como algo áspero empezaba a
subir por sus pies, por reflejo trato de levanto uno, pero esta estaba atado al
suelo, al inclinarse a ver vio como unas lianas que brotaban del suelo y le
sujetaron sus manos, tanto sus pies como brazos quedaron inmóviles sujetos con
fuerza al suelo no podía correr ni levantar los brazos - ¿Qué es esto? ¿Qué
está pasando? – grito
- Hemos decidido tomar ciertas medidas
de seguridad hasta que comprobemos que dices la verdad
La joven miro a todos los
presentes todos la miraban seriamente y orgullosamente, como si hubiese
cometido un crimen imperdonable, sintió rabia, sentía que ardía por dentro al
ver la injusticia que cometían con ella, miro al suelo, cerro sus ojos, se
colocó erguida y respiro profundamente, sostuvo el aire por un momento y
después exhalo muy despacio.
- ¿Cuál es tu nombre? – le pregunto el
hombre
- …Emma María Rodríguez Alfaro –
respondió al sentirse mejor después de hacer el ejercicio un par de veces.
- ¿Cuantos años tienes?
- 24
- ¿De dónde eres?
- De Costa Rica
- ¿Dónde queda eso?
- En América Central – dicho esto el
hombre del frente se le quedo mirando como buscando en su rostro algún indicio que
le indicara que estuviera mintiendo, mientras el resto de los presentes se
miraron entre sí y empezaron a murmurar cosas que ella no pudo escuchar bien.
- ¿Qué idioma es el que hablas?
- ¡¿…español?!- Respondió extrañada por
la pregunta
- ¡español! … nunca antes se había
escuchado ese dialecto en estas tierras.
Emma no podía creer lo
que escuchaba, pese que entendió perfectamente lo que el sujeto decía, pudo
percibir claramente que decía “¡¿español?! … No atese había sekuhabo e
setasetierase e bialeto”.
- ¿Qué clase de magia
utilizas para que todos podamos entender lo que nos dices? ¿Y dónde aprendiste
el idioma de los elfos de la luna, para que puedas entendernos a todos?
La joven se quedó
paralizada sin saber cómo responder a esa pregunta
- ¡eh!... Bueno, yo…
¡¿magia?!, no sé de qué me está hablando– contesto- No sabría decirle como es
que esto pasa- la verdad le pareció un alivio ver que tanto ellos como ella
podían hablar perfectamente ya que la situación hubiese sido aún más complicada
para ella si no fuese así.
El hombre la miro molesto
por su respuesta, levanto su mano derecha y de repente apareció otro guarda
vestido de la misma manera como el que estaba al lado de Emma, llevaba una caja
se detuvo al lado del hombre y este la abrió y de ella saco su katana
- ¿Cómo es que una joven como tu anda
esto consigo y sin la compañía de un hombre?
- ¡eh!... – la chica no podía creer lo
que escuchaba, se sintió molesta por la pregunta – soy una mujer libre como
cualquier otra, no necesito de la compañía de un hombre para ir donde sea que
desee, y en cuanto a mi katana soy artista marcial, una deportista y campeona
de la Mixed Martial Arts Extrem.
- Eso mismo explicaría estos otros
instrumentos punzo cortantes que encontramos - le dijo enseñándole los sais,
shuriken y demás objetos que su maestro le había dado
- Exacto
- Si es así como dices porque todos
carecen de filo, de que sirve un arma sin filo.
- Es porque en los encuentros no se
busca matar a tu contrincante, pese a ser algo muy peligroso, se busca tener al
menos la posibilidad de obtener atención médica, es más posible que una persona
se salve de un fuerte golpe dado en una zona no vital que una cortada muy
profunda que comprometa algún órgano.
- …No tiene ningún sentido, ¿Exactamente
a qué has venido?, crees que alguno de los presentes aquí creerá todo lo que
has dicho
- …Usted cree que vendría por voluntad
propia a este lugar dejando atrás todo lo que es importante para mí, todos lo
que he logrado, para ser tratada como una criminal, de verdad cree que me
importa si me creen o no, yo solo quiero regresar a mi casa, con mi familia.
- Si me permite Rey Bisuro – dijo el hombre de viejo de lentes, refiriéndose al que dirigía la
reunión
Emma se sorprendió al
saber que el sujeto era “Rey”, - con razón tan impertinente- pensó
- Por supuesto- le contesto
- Muchas gracias – le dijo al Rey,
mientras este se volvía a tomar lugar en su trono -Creo que aún no hemos tenido
una presentación apropiada, mi nombre el Miltrán, es un placer conocerte Emma
María Rodríguez Alfaro.
- El placer es mío, por favor llámeme
Emma.
- Gracias Emma, dime si es cierto que
eres de esta tierra… Costa Rica… ¿cómo llegaste aquí? Y ¿cómo conocías la
existencia de este lugar?
- No sé cómo llegué aquí, cuando
desperté estaba en esa habitación, y tampoco había escuchado hablar de Aurora
antes- nuevamente se escucharon pequeños murmullos de los presentes – De hecho,
lo último que recuerdo antes de despertar es…- dijo en voz baja, miro a su
alrededor antes de continuar, todos estaban prestándole atención así que
continuo – había viajado miles de kilómetros para poder estar en una
competición, al terminar esta regresábamos de nuevo a casa en avión, este
empezó a agitar
- Disculpa, - dijo una voz suave de
mujer a su derecha- ¿Qué es un avión?
- ¡Ah! Si disculpa, - dijo mirando al
ser alado de cabello largo – un avión es una gran maquina voladora capaz de
transportar muchas personas y cosas, distancias muy grandes- hiso una pausa
hasta que la mujer le indico que continuar- Continuando, el avión se empezó a
agitar y de repente este se partió dejando entrar las ráfagas de viento que la
altura genera, mucha gente salió disparada fuera del avión, yo junto a muchos
estos… no sé, porque estoy aquí…se supone… que debí de haber muerto, en ese
momento- termino diciendo con lágrimas en sus ojos, las cuales trato de ocultar
inclinando su cabeza tratando de cubrir sus ojos con el flequillo.
- De dónde vienes las mujeres suelen
vestir así, ¿de esa manera? - dijo la misma mujer alada
- Si – respondió Emma
- Creo que ya tenemos suficiente para
tomar la decisión, no lo cree así su majestad
- Tiene usted la razón Miltran, así
podremos proseguir con el otro tema que dejamos pendiente, por favor, guía a la
joven a su habitación- le indico al guarda que estaba al lado de Emma, la joven
sintió nuevamente como algo áspero le bajaba por la pierna y brazos, dejándole
adoloridos ambos por los que se froto las muñecas un poco
El guarda la empujo para
que caminara, el lugar quedo en silencio mientras ella salía, nuevamente
tomaron el mismo camino por el que habían llegado, hasta que se vio nuevamente
en la misma habitación, el guarda se detuvo en la entrada y se quedó ahí.
Ella entro y se sentó en
la cama mirando la ventana, mirando la hermosa vista como brillaba el agua del
lago con la luz del sol y las montañas azules a lo lejos, era realmente
hermoso, pero ni la tranquilidad y la belleza de la vista podía calmar su angustiado
corazón, ¿Ahora qué? se preguntaba, ¿este será mi nuevo hogar?, y para peores,
ya empecé mal… se dijo mientras suspiraba.
- ¿Gustavo?... quisiera que estuvieras
aquí, conmigo – se dijo – Justo pasa esto cuando ya las cosas se estaban dando
entre tú y yo…
Nota del Autor:
Hola a todos, disculpen la tardanza con esta nueva entrega, no esperaba durar tanto, pero es que si esta muy cargada de detalles que me llevaron mucho tiempo, y tambien tuve varios improvistos personales que no me dejaron entrar de lleno en la elavoración de este. Espero no tener el mismo contratiempo para el tercer capitulo y poder publicar este lo mas pronto posible.
Sin mas, espero que les haya gustado este capitulo me esforce mucho jeje, recuerden dejar sus comentarios aunque sea para decirme "Que cosa mas fea", jaja, se les agradecera mucho y el fin es mejorar dia a dia.
Saludos,
R.V. Tear
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