Cronicas de la Doncella Scathy.
Capitulo I. Un viaje inesperado.
La noche empezaba en el
Madison Square Garden; el lugar estaba a reventar y no era para menos, ya que
se estaba disputando uno de los encuentros más grandes de la historia del
deporte, el encuentro entre Emma Rodríguez contra Josef Ivanov, grandes
luchadores profesionales de MMAE (Mixed Martial Arts Extrem).
El gran pabellón
deportivo hoy se lucia con un rin en el centro y a su alrededor, en una
distancia considerable del cuadrilátero un gran panel transparente, en su parte
superior estaban unas grandes pantallas para que todos los espectadores
pudieran apreciar cada detalle del encuentro, sobre todo los que estaban a una
distancia considerable de este, alrededor del rin se encontraban los jueces y personal
de los medios de difusión.
Este era ya el último
encuentro para declarar el mejor guerrero del mundo de esta categoria, el
estadio estaba en calma expectante al reñido encuentro, los dos contrincantes
se miraban fijamente inmóviles, se estudiaban atentamente un movimiento en
falso podía ser la derrota del otro. Fue entonces que Emma tomo la iniciativa
en un rápido movimiento donde desenfundo su katana y se lanzó contra Josef, el
cual pudo detener desenfundando rápidamente su Shaska, las porras del público
se levantaran cada uno apoyando a su favorito, después de eso los golpes de
espadas resonaban por todo el lugar al encontrarse solo era opacadas por los
gritos de la multitud presente.
Los golpes del joven
empezaban a ser cada vez más fuertes, y a Emma se le hacía cada vez más difícil
cubrirlos fue entonces cuando con uno de los golpes con la Shaska le rozo la
mejilla a Emma dejándole una herida que le empezó a sangrar y arder. Emma sostenía
su katana con fuerza para evitar el avance de la Shaska. Fue entonces que recordó las palabras de su
entrenador,
- “Emma no trates de
tener una pelea cuerpo a cuerpo con él, ya que te supera en fortaleza, debes de
buscar una abertura y romper su defensa”.
Como si fuera tan fácil,
ojala no me quede cicatriz; pensó ella.
Fue entonces que se dejó
caer por completo, manteniendo en alto su defensa con la espada y con su pierna
derecha derribo a Josef, haciendo que la espada del chico resbalara hasta
salirse fuera del ring, ambos se incorporaron rápidamente, Emma trato de hacer
un movimiento rápido con su espada, pero Josef estaba muy cerca y la logro
sujetar de la muñeca pero no por mucho tiempo ya que ella se logró liberar rápidamente
haciendo una llave pero con la cual tuvo que soltar su Katana y sujeto a Josef
por detrás haciéndolo caer, rápidamente intento sujetarlo con una llave pero él
se logró librarse y se levantaron rápidamente.
Debo recuperar mi Katana,
tendré ventaja si la tengo conmigo - Pensó la chica.
Se dieron una serie de
golpes y patadas demostrando cada uno su amplio conocimiento y habilidad en
diferentes disciplinas, Emma con gracia y velocidad pudo esquivar la mayoría sabía
un golpe directo de Josef sería fatal, y él conocía perfectamente eso, pero no
era tan veloz y ágil como lo era ella.
El final de la ronda se
aproximaba y los dos contrincantes ya empezaban a verse exhaustos, pero ninguno
de los dos cedía, un nuevo intercambio de golpes se dio y con una pierna Josef
logro tirar la espada de Emma fuera del ring pegando con el panel que rodeaba
el rin
Como si me leyera el
pensamiento, se dijo a sí misma, irónicamente.
En ese preciso instante
vio una abertura en la defensa de Josef, sabía que tenía que aprovecharla, aunque
era un poco arriesgado, puso toda su fuerza en su mano izquierda y justo
después que el tirara su ataque ella lo golpeo con un gancho justo en el
hígado, pero el golpe de Josef roso su mejilla derecha lastimándole la cortada.
Josef llevo sus manos a su costado izquierdo y se hinco, inmediatamente sonó la
campana.
Fue salvado por el fin
del round, pero aún quedaban 4 rondas más, Emma sabía que él no se rendiría
fácilmente, su orgullo no se lo permitiría, pero también sabía que lo había lastimado
bastante con ese golpe, tenía que aprovechar al máximo la próxima ronda y la
victoria seria de ella, si tan solo la ronda no hubiese termina en ese preciso
momento. En cada una de sus esquinas, fueron atendidos y cada uno recibió
instrucciones y ánimos por sus equipos, pero ya el segundo asalto estaba por
comenzar.
-Emma- Dijo Esteban su
entrenador, ella lo miro, mientras Alejandro, el número dos de su esquina, le
terminaba de curar la mejilla, que cada vez le ardía más- deja de dudar, tu
eres mejor que él, no le temas a su fortaleza tu eres más rápida y con mejores
reflejos eso te da la ventaja. - Ella le asintió con la cabeza, mientras se
levantaba y se dirigía al centro del ring tras el llamado del réferi.
-Y Emma no seas tan
obvia- le indico Gustavo, quien era el asistente de los otros dos hombres de su
equipo, ella se sonrojo, tan obvia había sido al intentar recuperar su espada,
tenía que tener cuidado con eso- pensó pero no le presto mucha atención ya que
Josef ya estaba al frente de ella.
Nuevamente ambos
luchadores se encontraron en el centro del cuadrilátero, el réferi les hiso
señas para comenzar la contienda, y Emma le lanzo una patada en el costado
izquierdo de Josef, pero este se logró cubrir y respondió al ataque de la chica,
pero sin ningún resultado, Emma siguió insistiendo en golpear nuevamente a
Josef en la parte izquierda de su cuerpo pero fue inútil, el mantenía una
protección impenetrable a su costado, sabía que era vulnerable y ella percibió
que era inútil atacar por ahí.
Josef arremetió contra
ella con una serie de golpes rápidos con lo que ella pudo responderle con una llave
de judo pero antes de poder concluirla él se logró escabullir, y continuo su
ataque, Emma se vio obligada a retroceder hasta encontrarse con las cuerdas,
situación que aprovecho a su favor, ya que le dieron el impulso que necesitaba
para poder esquivar con facilidad los ataques de su oponente y contraatacarlo
más rápido e inesperadamente, logrando acertar la mayoría de sus golpes.
Josef se veía agotado y
adolorido, tenía que aumentar mucho su velocidad para poder alcanzarla, pero
aun así le costaba acertar y cuando lo hacía no tenía mucha fuerza en sus
brazos por la fatiga, lo que lo irritaba bastante, a eso le sumaba el dolor en
el costado izquierdo por el golpe que recibió y que lo hacía mantener una
constante defensa de ese lado, y así no podía luchas a su propio ritmo.
-Debo guardar este tiempo
para recuperarme un poco- pensó él.
La ronda nuevamente
estaba a punto de concluir, Josef retrocedió a la lluvia de golpes que le
propinaba Emma, pero él la pudo contraatacar sujetándola del brazo derecho y
haciéndole una llave, a la que se pudo soltar dándole un codazo en las
costillas en su lado lastimado. Nuevamente él tuvo que retroceder, momento que
ella aprovecho, lanzo una patada al lado izquierdo de él, haciéndolo llevar su
defensa a esa zona, pero el ataque no se concretó y termino haciéndole una
llave, y golpeando su cabeza en el suelo lo que lo dejo inconsciente. Una vez
más Emma salió victoriosa, el público estaba a reventar de la emoción, nadie se
lo podía creer, fue todo un espectaculo.
Todos sus compañeros
corrieron a su encuentro sobre el ring para celebrar con ella,
- Sabía que lo lograrías- Le gritaba
Gustavo con una sonrisa más amplia de lo normal.
Los periodistas peleaban
entre ellos para poder ir a entrevistarla y tomarle fotos a ella y a su
contrincante que era atendido por los médicos. Después de recibir el cinturón,
de las entrevistas con los medios y de saber el estado de su adversario y sabiendo
que este se encontraba bien. Ella junto con sus compañeros se fueron a celebrar
a un bar cerca del hotel en el que se hospedaban.
El lugar estaba a
reventar y la música vibraba por todo el lugar, esa noche Emma olvido que le
dolía todo el cuerpo y los moretones que tenía, bailo con todo su equipo (ya
que ella era la única mujer) y bebió como nunca antes, estaba muy contenta y no
quería parar de celebrar ya que pensaba que esa pelea estaba perdida pero no,
todo resulto a su favor.
-Amigos! – les digo a
todos alzando la voz lo más que podía para que todos la escucharan entre tanta
bulla- Muchas gracias a todos por su ayuda y apoyo.
Todos se rieron,
levantaron sus bebidas, y siguieron en sus cosas, el grupo era pequeño, eran
solo 4 personas contándola a ella, el entrenador Esteban era un hombre de
contextura gruesa y atlética, de baja estatura, y aun que ya estaba adentrado
en los cuarenta aparentaba ser más joven, el medico Alejandro era un hombre delgado
y alto muy serio pero amigable, era el más mayor del grupo, y por ultimo estaba
Gustavo de los tres el más joven un par de años mayor que Emma, era de entre
todos el más alegre, era delgado y atlético al igual que Esteban, de ojos
claros y cabello oscuro, fue estudiante de Alejandro en la universidad, y era
el asistente del equipo.
Ema miro a su maestro, él
ya estaba acompañado de una chica, le molestaba un poco tenía la costumbre
siempre de buscar compañía muy rápido, a veces no entendía como podía seguir
bajo sus enseñanzas; bueno por lo menos a ella la respetaba, pensó; después
miro a Alejandro era tan evidente que no estaba cómodo, ya sabía que no le
gustaban los lugares como esos, sino lugares más tranquilos donde poder
platicar.
En eso se levantó
Alejandro y le dijo:
-Ya es muy tarde mañana
hay muchas cosas que hacer, yo me adelanto al hotel, no te quedes mucho
recuerda que no te has recuperado- le dijo muy serio, ella asintió, en eso se
acercó Gustavo y la tomo del hombro.
-No te preocupes doc. Yo
me encargo de ella, déjala que celebre un poco más – le dijo mientras le giñaba
un ojo a Alejandro.
-Por mí no hay problema,
yo me retiro, nos vemos- y se marcho
-Ven- le dijo Gustavo
tomándola del brazo- vamos a bailar, me encanta esta canción
Ella lo siguió, le encantaba
estar con él se llevaban de maravilla, se sentía muy atraída por el, pero al
ser una mujer fuerte a los chicos no le llamaba la atención más como amiga,
normalmente prefería no decir que era que practicaba este tipo de deporte, pero
en su país se había vuelto toda una celebridad ya no lo podía ocultar como
antes.
Pero junto a él era
diferente, el trataba bien.
-Cómo
te sientes Emma? - le pregunto al oído mientras bailaban
-Estoy
bien, solo me duele un poco el cuerpo y me siento algo cansada-
-Ya
casi nos vamos…, tengo algo para ti- le dijo mientras sacaba de su bolsillo un
collar plateado, lo puso delante de ella, que tenía una cara de sorpresa-
Voltéate- ella se giró y recogió su cabello.
Él se lo coloco en su cuello
y lo abrocho, tenía un hermoso nudo oval a un lado y de dije una plaquita en
forma de corazón que decía “Always in my
heart”, ella sabía su significado y aún más sorprendida se voltio y lo miro
a los ojos, él le sonrió dulcemente el tomo su barbilla y la beso.
Emma quedo embriagada con
ese beso o tal vez el alcohol ya le estaba haciendo efecto, pero no le
importaba estaba más que feliz y muy nerviosa también, había deseado esto desde
hace mucho tiempo y no lo creía posible, si estaba dormida no quería despertar
de ese sueño, así que se dejó llevar.
Esa mañana al despertar,
se encontró entre los brazos de Gustavo, eran brazos fuertes y varoniles, se
siento muy feliz, pensaba que era la mujer más afortunada del mundo cuando
recordó lo cariñoso y considerado que había sido con ella, realmente era un
hombre de verdad, sonrió de alegría.
En eso la puerta de la
habitación se abrió y entro Esteban estaba un poco alterado, y tras él lo
seguía Alejandro
-Gustavo no sabes donde
esta…- decía Esteban mientras entraba, y cuando los vio juntos quedo paralizado
y evidente mente muy ruborizado sin saber qué hacer, ella tampoco supo cómo
reaccionar de la vergüenza, el empezó a reír estruendosamente.
-Gustavo pensé que eras
un joven más sensato- le dijo Alejandro- me parece una falta de consideración
muy grande con Emma ella tuvo una pelea muy difícil ayer…
-Lo siento - se apresuró
a decir el, mientras se ponía una pantaloneta al lado de la cama.
-Déjalos Ale- dijo
Esteban mientras lo tomaba del hombro- aún son jóvenes
-Bueno podrían por favor
salir para poderme vestir- les indico ella un poco indignada de ver como
seguían conversando como si nada, mientras ella estaba semi-desnuda en la cama.
-Espera Emma- permíteme
revisarte, no va a ser que te hayas lastimado además quiero ver no sé si es
prudente que tomemos hoy el vuelo de regreso.
- Estoy muy bien, don
Alejandro, no me siento tan mal- le dijo con una sonrisa- pero si le hace sentir
mejor adelante
-Recuerda que esas peleas
te exigen mucho, no deberías tomarlas tan a la ligera- voltio a ver a Esteban y
Gustavo quienes seguían en la habitación- por favor señores – les dijo
señalándoles la entrada- la joven necesita privacidad.
El doctor la reviso tenía
muchos moretones por todo su cuerpo uno particularmente más comprometedor en
sus costillas derechas, y por el cual el doctor insistió por que fueran a
revisar al hospital, se ducho y desayunaron todos juntos en el hotel, su
maestro le regalo por su victoria una hermosa caja de madera bien tallada que
contenía un tessen, un par de sai, varias kemuridama y shuriken, y un kunai,
que era de lo último que le había enseñado a usar.
Fue al hospital
acompañada de Alejandro quien se veía más serio de lo normal, sabía que algo le
pasaba
-Don Alejandro se siente
bien? -
-La próxima vez Emma no habrá
fiestas después de la pelea, siempre directo al hospital entiendes- Le dijo muy
serio mientras caminaban a la sala de imágenes médicas, para unas radiografías.
-Si señor- no había caso
discutir él era el encargado de su salud como deportista
-Anoche fui muy
imprudente, pero no va a volver a pasar.
Le tomaron la
radiografía, al parecer uno hubo daño serio, pero si tenía que cuidarse
bastante y tomar unos medicamentos, se puso unas gasas cubriendo todo su torax
para impedir movimientos bruscos y no empeorar sus heridas.
La tarde estaba empezando
y no faltaba mucho para tomar su vuelo de regreso a casa, después de recoger su
katana, ya reparada y afilada, preparo sus maletas no podía olvidar nada y se
marchó con todos camino al aeropuerto.
Una vez en el avión ella
se sentó al lado de Gustavo y delante de ellos iba Esteban y Alejandro, el
viaje transcurría sin problema, la mayoría dormía en sus asientos y la tarde
estaba soleada y hermosa.
De repente la aeronave se
empieza a sacudir levemente y en los
altavoces se escucha una suave voz femenina,
-Por favor, abrochen sus
cinturones, estamos experimentando unas pequeñas turbulencias, pero pronto
estaremos bien, gracias- Dijeron para tranquilizar a los pasajeros
Sin embargo, las
sacudidas fueron cada vez más violentas, las azafatas empiezan a ayudarle a las
personas que no podían abrochar sus pretinas pero cada vez les era más difícil
recorre el pasillo, de repente el sonido de los truenos acoge el lugar pero en
las ventanas seguía resplandeciendo la luz del sol, cada vez retumbaban más
fuertes e implacables, con mayor frecuencia conforme avanzaba el avión, fue
entonces cuando las descargas se manifestaron a través de la luz del sol en
forma de una ráfaga enceguecedora, las mascarillas de aire de pronto cayeron
para cada uno de los pasajeros que gritaban con pánico de todos lados, los
llantos de los niños era agobiante.
Emma se aferraba
fuertemente a su asiento, Gustavo le sujeto la mano para calmarla, todo parecía
una pesadilla.
De pronto, un estruendo
metálico se escuchó proveniente de la parte trasera, no sabía que era, no tenía
la suficiente visión desde donde estaban. Pero en cuestión de minutos un viento
tormentoso se apodero del avión y su ímpetu aumentaba en cuestión de segundos, hasta
que de la misma corriente helada empezaron emitirse descargas eléctricas que se
disparaban en todas direcciones.
Emma quedo petrificada
cuando vio a algunos de los pasajeros salir volando hacia la parte trasera de
la nave, los cinturones empezaban a ceder ante la fuerza de tal fenómeno, el
suyo se reventó de repente golpeando su mejilla y abriéndosela nuevamente, la
sangre comenzó a brotar lo supo por el calor que sintió, sintió que sus pies se
elevaban del suelo solo le dio tiempo de aferrarse con toda su fuerza al
asiento y de la mano de Gustavo, mientras que la corriente la jalaba de sus
piernas.
Trato de mantenerse ahí
con todas sus fuerzas, pero empezaba a resbalarse, en ese momento se dio cuenta
que el cinturón de Gustavo no iba a aguantarlos a ambos, pero él no la iba a
soltar, vio como la sujetaba, su brazo estaba muy inclinado hacia atrás, lo
estaba comprometiendo mucho por retenerla.
Si tan solo él la soltara
tendría más posibilidades de salvarse, en ese momento ella solo sintió el deseo
de que el viviera, sabía que ya para ella no había esperanzas, lo miro por
última vez, vio a su maestro y Alejandro aferrarse a sus cinturones como si
estuvieran en una especie de montaña rusa, miro a su alrededor, parecía el fin
del mundo era una imagen muy desoladora, vio la parte superior del avión había
un agujero estaba tan tranquilo en el exterior con el sol iluminando las nubes
parecía tan irónico, era una hermosa y triste vista, lo volvió a mirar a él, le
estaba diciendo algo pero no logro alcanzar a escucharlo.
Entonces soltó su mano
derecha del asiento y tomo la de él, que le sujetaba su mano izquierda,
suavemente empezó a librarse de la mano de Gustavo, él la miro incrédulo, ella
le sonrió para indicarle que todo estaba bien, pero él no quería perderla así
que trato de aferrarse fuertemente a ella, pero el viento era muy fuerte y uno
de los rayos choco en la parte superior del avión justo sobre ellos, la
explosión los separo, el viento la arrastro hasta el centro del torbellino,
parecía ser su fin
… ya solo podía ver un
mar de luz.
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